Hospice Inmaculada

2017-10-19 14:18:27




Un poco de Historia…

¡De Curar a Cuidar..., de Asistir a Acompañar!

Este es el espíritu y paradigma que inspiró al proyecto Hospice Inmaculada el que luego de algunos años daría vida y concreción a una nueva modalidad de atención basada en la filosofía del cuidado virtuoso y compasivo.

Nace haciéndose eco del silencioso grito de aquellos enfermos que con dolor transitan el final de sus días. - ¡Sí! son ellos los que sembraron en corazones compasivos esta necesidad de reconocer al paciente con enfermedad terminal un sujeto de derecho, haciendo uso de un bien que le es propio, que nadie puede otorgar ni quitar porque procede de Dios... su dignidad, deseando que personas e instituciones puedan comprender este mensaje humano, como “El Buen Samaritano”, sintiéndose parte responsable de aliviar el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos afligidos.

Se hace prioritario en nuestros días pensar en una nueva dimensión y alcance del concepto “atención relacionada a salud”, la falta de formación profesional académica en Cuidados Paliativos y Filosofía Hospice impide a los agentes de salud desarrollar una visión totalizadora capaz de centrarse en la “persona humana”, llevando a propiciar situaciones contrapuestas que van desde la Distanasia (encarnizamiento terapéutico) a la Mistanasia (abandono individual o social del enfermo), favoreciendo la absurda idea de “medicalizar la muerte”, como así también la corporización  sombría de la Eutanasia.

Durante el año 2014 en el seno de la Pastoral de Salud se gesta la posibilidad de crear una Casa Hospice asistida por voluntarios profesionales, técnicos y personas  abiertas a la ayuda para asistir gratuitamente a pacientes  que se hallan transitando enfermedades incurables de carácter progresivo (prioritariamente oncológicas), que cursan hacia la terminalidad y que encontrándose en condiciones de máxima vulnerabilidad no pueden enfrentar las necesidades básicas que lleven dignidad en el final de la vida. 

El término “Hospice” describe, tanto un lugar de cobijo y descanso, como relación que se establece entre el huésped y el que hospeda. Define un ideal y una filosofía de cuidado que libera a la muerte del ocultamiento ancestral propio de una cultura que la niega… como si la misma fuera patrimonio de los otros...

Hoy podemos decir que el sueño está cumplido, contamos con una casa anexa al predio del Hospital San Juan de Dios de La Plata:

El Hospice Inmaculada/San Juan de Dios, contamos con enfermería las 24hs, sostén psicológico y controles médicos diarios en un ambiente confortable donde pacientes, familia y equipo formamos un todo que abraza y acompaña a nuestros Cristos dolientes.


Objetivos:

- Control de síntomas: Apuntamos a jerarquizar el control de aquellos  síntomas con mayor potencial distresante, tales como: dolor, disnea progresiva, insomnio, síndrome de (angustia-temor-ansiedad), vómitos, síndrome de delirium, infecciones intercurrentes, etc. 

Fortalecimiento de la autonomía: A través de la implementación de dispositivos que faciliten cada actividad compensando la pérdida funcional que la determina, (férulas, bastones, sillas de ruedas, camas ortopédicas, etc.). Considerando este vital principio bioético se da absoluta significancia al rol del enfermo como sujeto de derecho y su familia a la hora de tomar decisiones sustanciales.

- Acompañamiento en cada etapa de la enfermedad: Cada etapa determina una modalidad de afrontamiento psíquico, (negación-ira-arreglo-depresión y aceptación),  las cuales suelen aparecer regularmente en el paciente con enfermedad terminal, por lo tanto en cada una se deberá disponer de estrategias  farmacológicas y psicoterapéuticas  particulares que logren minimizar el sufrimiento, llegando así al objetivo más preciado, la aceptación. De igual modo se priorizara la detección precoz y abordaje de las necesidades espirituales del hospedado respetando su credo y religiosidad.

- Intervención familiar: El acompañamiento empático por el equipo hospice y la escucha comprometida favorece la toma de decisiones, afloja tensiones, enriquece la relación intrafamiliar, propende  la aceptación de la partida y predispone así un duelo menos gravoso.



UBICACIÓN