SEMANA DE LOS CUIDADOS PALIATIVOS: Hospice Inmaculada San Juan de Dios, ¡De Curar a Cuidar ..., de Asistir a Acompañar!

2019-10-15 09:24:31

Este es el espíritu y paradigma que inspiró al proyecto Hospice Inmaculada en el Hospital San Juan de Dios con una nueva modalidad de atención basada en la filosofía del cuidado virtuoso y compasivo.

Nace haciéndose eco del silencioso grito de aquellos enfermos que con dolor transitan el final de sus días. - ¡Sí! son ellos los que sembraron en corazones comparativos esta necesidad de reconocer al paciente con enfermedad terminal un sujeto de derecho, su dignidad.

Se hace prioritario en nuestros días pensar en una nueva dimensión y alcance del concepto “atención relacionada a la salud”, la falta de formación profesional académica en Cuidados Paliativos y Filosofía Hospicie impide a los agentes de salud desarrollar una visión totalizadora capaz de centrarse en la “ persona humana ”, problemas a propiciar situaciones contrapuestas que van desde la distancia (encarnizamiento terapéutico) a la Mistanasia (abandono individual o social del enfermo), favoreciendo la idea absurda de“ medicalizar la muerte ”, como así también la corporización sombría de la Eutanasia .

El Dr. Guillermo Delledone, responsable de Hospice Inmaculada San Juan de Dios expresa que “En diciembre de 2018 se crea la Casa Hospice Inmaculada en el Hospital San Juan de Dios asistida por voluntarios profesionales, técnicos y personas abiertas a la ayuda para asistirlo gratuitamente a pacientes que se hallan transitando enfermedades incurables de carácter progresivo (prioritariamente oncológicas), que cursan hacia la terminalidad y que encuentran en condiciones de máxima riesgo no pueden enfrentar las necesidades básicas que lleven dignidad en el final de la vida ”

El Hospice Inmaculada San Juan de Dios, cuenta con enfermería las 24hs, soporte psicológico y controles médicos diarios en un ambiente confortable donde pacientes, familia y equipo formamos todo lo que abraza y acompaña a pacientes dolientes.

En este sentido, el Director Ejecutivo del Hospital San Juan de Dios expresa que "El Hospice es un centro formador de cuidados paliativos bajo la supervisión del Hospital, con personal especializado y ejemplo de atención humanizada"

Parientes de pacientes que han pasado en estos meses por el Hóspice, han reconocido el profesionalismo con que se trabaja, tal como familiares del paciente Juan "agradezco la paciencia y el trato". No sabía que mi papá iba a tener la posibilidad de morir bajo este tipo de cuidados y amor ”. Del mismo modo, familiares de un segundo paciente hablaron "nunca se imagina que se iba a ir tan cuidado, tan atendido".

Objetivos del Hospice Inmaculada:

- Control de síntomas: Apuntamos a jerarquizar el control de esos síntomas con mayor potencial distresante, cuentos como: dolor, disnea progresiva, insomnio, síndrome de (angustia-temor-ansiedad), vómitos, síndrome de delirio, infecciones intercurrentes, etc.

- Fortalecimiento de la autonomía: A través de la implementación de dispositivos que facilitan cada actividad compensando la pérdida funcional que determina (férulas, bastones, sillas de ruedas, camas ortopédicas, etc.). Considerando este vital principio bioético se da absoluta importancia al rol del enfermo como sujeto de derecho y su familia a la hora de tomar decisiones sustanciales.

- Acompañamiento en cada etapa de la enfermedad: Cada etapa determina una opción de afrontamiento psíquico, (negación-ira-arreglo-depresión y aceptación), las cuales suelen aparecer determinadas en el paciente con enfermedad terminal, por lo tanto en cada una disponer de estrategias farmacológicas y psicoterapéuticas particulares que logren minimizar el sufrimiento, llegando así al objetivo más preciado, la aceptación. De igual modo se priorizará la detección precoz y abordaje de las necesidades espirituales del hospedado respetando su credo y religiosidad.

- Intervención familiar: El acompañamiento empático por el equipo hospicio y la escucha comprometida favorece la toma de decisiones, afloja tensiones, enriquece la relación intrafamiliar, depende de la aceptación de la partida y predispone así un duelo menos gravoso.

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